Un compromiso a partir de hoy

Este post se me ocurrió después des escuchar un mp3, ver un video y leer un blog y un post (así o mas nerd?). Desgraciadamente perdi el primer borrador asi que ahi va de nuevo.

Ultimamente han habido muchos posts y videos sobre lo mal que está el país, cada día más violento, más corrupto, más caótico, más desempleo, etc. Desearmos que las cosas cambien, que el gobierno cambie de estrategia, que los narcotraficantes no sean tan violentos, que los gringos no nos vendan armas, que los jovenes ya no se droguen, que los politicos no sean tan corruptos, etc. Pensamos que si los demás entendieran el mensaje que vemos en los videos y en los posts todo mejoraría. Inclusive decimos “si entendieramos esto, si actuaramos así” cuando en realidad pensamos “si los demás entendieran esto, si los demás actuaran así.” Como si fueramos victimas de las circunstancias o como si no pudieramos hacer nada al respecto o peor, como si nosotros no contribuyeramos a que la situación esté como está.

Sin embargo, yo contribuyo a que las cosas estén de esta manera. Soy como el automovilista que se queja del trafico como si fuera algo ajeno, cuando su carro es uno más de los que está causando el tráfico.

La buena noticia es que así como contribuyo a que la situación esté en este estado, también puedo contribuir a que cambie al cambiar mi actitud y comportamiento.  El ver videos y leer ayuda a concientizar, pero no es suficiente. Hace falta acción, y no quiero decir que invito a los demás a cambiar. Sino a yo mismo comprometerme a cambiar hoy.

Inicialmente la idea nació a partir de discusiones sobre lo que se podría hacer para acabar con la violencia en México. La verdad, no me interesa mucho el tema. Mi intención es mas bien cambiar el lugar donde vivo, mis relaciones con mi familia y los demas, mi ciudad, mi pais y mi planeta.

Y bueno, la idea es comprometerme desde hoy a cambiar en algo.  y anunciar este cambio en Facebook y con quien me junte. Y te pido que si ves que no lo estoy cumpliendo, me reclames. La idea es que no sea nada más una sola cosa, sino que con el tiempo me comprometa a más cambios. Mi sueño es que esto se viralize y se vuelva un meme que realmente cambie las cosas, pero entiendo que el que tiene que cambiar soy yo.

Desde mi bunker cybernético y bajo la protección de Berryz Koubou, Flippyman (c) 2011.

Heroes entre Nosotros

Segun Roberto Gomez Bolaños, un heroe no es el que se enfrenta al peligro y ayuda a los demas con superfuerza, agilidad o valor. Un heroe, es el que lo hace a pesar de ser debil, torpe y ser vastamente inferior al enemigo o las circunstancias. Es por eso que el considera mas superheroe al Chapulin Colorado que a Superman.

Pareciera broma, pero es verdad. No tiene nada de chiste solucionar problemas faciles o enfrentarse a enemigos que son facilmente derrotados. El verdadero heroismo viene de enfrentar situaciones que estan muy por encima de nuestras capacidades.

En la gran mayoria de los casos, los verdaderos heroes de todo el mundo pasan desapercibidos o incognitos. Solamente unos cuantos casos son conocidos y eso solo si tienen que ver con algun evento o noticia que sea popular en el momento (osea, que suba el rating, pues).

Hoy me entere de uno de esos heroes, un adolescente que vio al asesino de Noruega le disparo a su papa  y en lugar de huir como los demas se le enfrento y le dijo que ya habia matado a su padre y que dejara de disparar.

Ayer me entere de otro, un empleado de ventitantos años de Japon que con salario bajo regreso a trabajar a la planta nuclear de Fukushima cuando lo llamaron y que esta luchando todos los dias para tratar de reducir el nivel de escape de radiacion de la planta. El sabe que este trabajo le impedira casarse y tener hijos y probablemente morira de cancer, pero considera su deber hacerlo.

Cuantos Chapulines Colorados habra en Mexico y en todo el mundo que todos los dias literalmente sacrifican sus vidas por los demas y se van de este mundo tan silenciosamente como cualquiera de nosotros?

Me gustaria terminar este post con una frase ingeniosa o profunda pero no tengo ninguna. Lo unico que queria era expresar mi admiracion por estos heroes entre nosotros. Si sabes de algun Chapulin Colorado que haya dado o este dando su vida por los demas y te gustaria reconocerlo, hazlo en un comentario en este blog. Mi blog no sera el CNN pero al menos no esta motivado por ratings y patrocinadores.

Lecciones del terremoto de Japón de Marzo del 2011

Las vidas vienen en un solo tamaño: individual.

El temblor y el tsunami de Japón de marzo del 2011 es una de las mayores tragedias que he visto en mi vida. Sin embargo, como con cualquier tragedia, trae lecciones que debemos aprender. Si no se aprenden esas lecciones, entonces una tragedia es solamente destrucción y dolor sin sentido. Estas son, en mi opinión, las lecciones que podemos aprender de esta tragedia.

1.- Se feliz y disfruta tu vida. La vida es mucho más frágil de lo que creemos y muchas veces desperdiciamos momentos perfectos por detalles sin importancia. Mucha gente en Japón fue a trabajar ese día sin imaginar que al regresar ya no iban a encontrar a sus familias, sus casas, o inclusive sus pueblos. Y aunque el terremoto fue una tragedia épica, no se necesita mucho para que tu vida cambie de la noche a la mañana, un ladrón nervioso con una pistola, un conductor borracho, o un nuevo virus. Así que no te pongas a chillar solo porque el valet parking le dio un rayoncito a tu choche.

2.- Las cosas materiales no son vitales. Sí, es agradable comprar cosas y disfrutarlas. No hay nada de malo en eso. Pero toma en consideración que son sólo eso: cosas materiales que pueden ser reemplazadas. Lo que verdaderamente importa es tu vida, tu salud, tus sentimientos, tu inteligencia, tu madurez y tu espiritualidad.

3.- ¿Estás preparado para la próxima tragedia? ¿Tienes un plan con tu familia? Ya pasó en Haití, en Chile, y en Japón. México también está en zona de terremotos y podemos tener otro temblor como el de 1985 en cualquier momento y sin aviso. ¿Sabes que hacer en tu casa o trabajo caso de que tiemble?

4.- La mentalidad lo es todo. Los japoneses entienden que la conveniencia de uno es la inconveniencia de todos. Aun en una tragedia de esta magnitud, la gente está sufriendo y llorando, pero en calma y sin alborotos. No hay ataques de pánico. No hay gente saqueando las casas o las tiendas abandonadas. No hay conglomeraciones de gente peleando  por la comida y el agua que se reparte. La gente está trabajando en labores de rescate, regalando la poca comida que hay, y pacientemente haciendo filas enormes esperando su turno para cargar gasolina o recibir un poco de comida y agua. Lo que más me sorprendió fue ver a los empleados de un supermercado que mientras estaba temblando, en lugar de correr se quedaron a tratar de proteger los productos para que no se cayeran y rompieran. También admiro mucho a los miles de trabajadores valientes que están en los reactores nucleares tratando de contenerlos a pesar de que saben que puede haber una explosión en cualquier momento.

5.- Tenemos que reducir nuestra dependencia de fuentes de energía contaminantes y peligrosas. Al momento de escribir esto, las plantas nucleares en Japón están en riesgo de fusión. La radioactividad, como muchas otras formas de contaminación, no respeta fronteras. Reducir nuestra dependencia de estas fuentes requiere mucho sacrificio. No es tan simple como decir “que se cierren las plantas nucleares.” En primera porque los países que no tienen carbón o petróleo, como Japón, dependen de la energía nuclear en gran parte. Y en segunda, porque la alternativa, quemar carbón, también es muy contaminante.

6.- Todos somos humanos y en el fondo somos iguales. A pesar de que Japón es un país avanzado, el dolor de una persona japonesa que perdió su casa y su familia es igual de fuerte que el dolor de una persona que perdió su casa y su familia en el temblor de Haití del año pasado.

Mucha gente reza y pide por las victimas de esta tragedia. Está muy bien, pero es mucho mejor que contribuyas con un poco de tu tiempo y tu dinero. No importa que tu donativo sea pequeño, aun si apenas alcanza para una botella de agua, te juro que para alguien, esa botella de agua será como una bendición del cielo. Y es que, a pesar de que en las noticias siempre mencionan a las victimas como grandes números, las vidas vienen en un solo tamaño: individual.

Cuenta de  la Cruz Roja
BANCOMER
Cuenta: 0404040406

Cuenta de la Asociación México Japonesa

Banamex
Sucursal: 516
Cuenta: 6344672
CLABE Interbancaria: 002180051663446729
A nombre de la Asociación México Japonesa, A.C.
Si puedes, manda la ficha de deposito al fax 5664-1500 con tu nombre.

Un Sueño Raro

Por andar comiendo fritangas y palomitas con frusti de piña, tuve un sueño raro hace un par de días.
Soñé que era un mexicano trabajando en Arizona, con papeles y todo, pero para protestar por la ley que permite, digo, obliga a los policías a pedirte papeles si eres morenito, me regresé a México.
Llegando a México, me puse a buscar trabajo y conseguí una entrevista. Al entrar a la empresa, vi que todos los hombres se me quedaban viendo, pero del cuello para abajo. Cuando entré y me senté en la oficina con la persona que me iba a entrevistar, me di cuenta porqué. Me había convertido en mujer!

“Qué bonitas piernas guapilla,” me dijo el que me estaba entrevistando, “pero no te puedo contratar porque para este puesto necesitamos a un hombre. Pero bueno, como eres mujer, por ahí has de tener un novio o un esposo que te ayude, dale algo que le guste y estoy seguro que te apoyará.”

Salí muy enojada de la entrevista, en medio de chiflidos y guarreces de los que trabajaban ahí. Afortunadamente, tenía otra entrevista ese día, y por alguna razón en esta sí querían contratar a una mujer.

La segunda entrevista, fue casi tan corta y humillante como la primera. “Disculpa, qué no sabes leer?” me dijo la gerente de recursos humanos. “El anuncio decía claramente que para el puesto de recepcionista estamos buscando chavas altas y de tez blanca para que den una buena impresión.” Y es que además de ser de piel morena, en mi nuevo cuerpo de mujer medía 1.58. El hecho de que me lo dijera otra mujer hizo que me sintiera aún peor.

Salí muy decepcionada y triste sin saber que hacer, cuando en eso suena mi celular. Era mi novia (ahí me di cuenta que también era lesbiana). “Mi amor, qué crees? Alguien le fue con el chisme a mi papá de nuestra relación y dice que nos va a quitar el departamento por degeneradas. Y ahora, dónde vamos a vivir?”
Le dije que no se preocupara, que algo se nos ocurriría, que el día había sido pésimo para las dos y que mejor nos fuéramos a tomar algo para relajarnos y que mañana sería otro día. Nos quedamos de ver en un bar de la zona rosa.

Me metí al metro y me di cuenta que cada paso me costaba mucho trabajo, y es que me hacía falta una pierna! Y ahora tenía que usar muletas! Bajar las escaleras, hacer dos cambios de línea y salir fue un infierno. Además de que en los vagones, los asientos para minusválidos ya estaban ocupados por personas que estaban perfectamente bien, y que ni se inmutaron cuando me acerqué. Y los elevadores para minusválidos estaban inactivos o de plano vandalizados.

Llegamos al bar, y a pesar de que no había nadie más en la entrada, no nos dejaron pasar por no estar bien vestidas. Cuando le señalé al de la puerta el letrero que tenían que decía que en ese establecimiento no discriminaban a nadie, me contestó “es un evento privado.”

En eso, llegaron tres chavas güeras y altas, que obviamente estaban buscando cualquier antro y las dejaron pasar. Cuando protesté por esto me dijeron “es que ellas traían reservación.”

Al final, junte todos mis ahorritos y me regresé a Arizona, al menos ahí nada más me discriminan por ser de piel morena.

Fue ahí cuando me desperté, “uf, fue sólo un sueño, lo bueno que ese tipo de cosas no son reales,” me dije y me acabé las palomitas que quedaban.

Mi Guía del Éxito

Rico MacPato ganando su primera moneda a los diez años.

Dicen que el éxito está al alcance de todos, y es verdad. Parece que no, pero eso es una malinterpretación. Todos podemos alcanzar el éxito. El problema es que no todos están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para alcanzarlo. Nuestra zona de confort es tan… pues… cómoda, que resulta difícil salir de ella para alcanzar el éxito.
Otra razón que tenemos para no alcanzar el éxito es que sólo vemos la parte bonita del éxito. Cuando vemos a Bill Gates, sólo vemos los millones de dólares que tiene, y no vemos el trabajo y la visión que fueron necesarios para lograrlo. Cuando vemos a Micheal Jordan, sólo vemos los grandes tiros y las clavadas que hace. No vemos las horas que se pasó en el gimnasio ni las que pasó viendo sus propios videos para mejorar su juego.

Inclusive en los ejemplos negativos, seguimos viendo sólo  la parte bonita. Aun cuando nos quejamos de que tal o cual político alcanzó el éxito siendo corrupto, no vemos lo que se necesita para ser corrupto (y si crees que es tan fácil ¿cómo es que no te has corrompido para alcanzar el éxito?). Claro que no estoy diciendo que logres el éxito a la mala, sólo quiero demostrar que el éxito requiere un sacrifico que sólo los exitosos están dispuestos a hacer.

Ahora que si quieres alcanzar el éxito, sólo sigue estos pasos:

•    Sé realista en tu definición de éxito. No todo mundo puede ser Bill Gates o Picasso. Sólo Bill Gates y Picasso pudieron ser Bill Gates y Picasso. Los demás tenemos que ser quienes somos. Si eres realista en tu definición de éxito, será más fácil alcanzarlo. Además ten en cuenta que el éxito consiste no sólo en factores monetarios. De nada sirve tener millones de dólares si vives con miedo de ser secuestrado. De igual modo, hay cosas a las que no renunciarías por todo el dinero del mundo, verdad? Como tu familia, tu salud, o tu integridad.

•    El éxito lleva tiempo, dinero, y esfuerzo. Y ni la sección amarilla te salva. Salvo para algunos raros casos, no vas a lograr el éxito de la noche a la mañana. Vas a tener que trabajar duro, aprender lo que tengas que aprender, tomar riesgos, y perder el miedo a fracasar antes de lograr el éxito. Una de las historias de ficción más reales que he leído es la vida de Rico McPato. Todo mundo sabe que es el pato más rico del mundo. Lo que no todo mundo sabe es que nació en la pobreza y empezó a trabajar a los 10 años boleando zapatos y que durante 20 años trabajo duramente para tratar de hacer una fortuna. Muchas veces la suerte y la vida le dieron la espalda y perdió todo. En lugar de resignarse, aprendió lo que tenía que aprender de sus fracasos y empezó una vez más de cero. Fue hasta los 30 años que por fin hizo una pequeña fortuna, y de ahí todavía le llevó bastantes años volverse el pato más rico del mundo. Si tienes oportunidad de leer “The life and times of scrooge mcduck,” te lo recomiendo. Es una lectura con gran sabiduría escondida.

•    Se honesto contigo mismo. Podrás engañar a todos, pero no te puedes engañar a ti mismo. Mucho menos vas a poder alcanzar el éxito si no te aceptas como eres y descubres cual es tu verdadero yo. Por ejemplo, si lo tuyo es la música, nunca vas a alcanzar el éxito en una compañía de seguros. Si te desmayas al ver la sangre, nunca la harás como médico, por mucho que te paguen. El reto es encontrar una manera de lograr el éxito siendo honesto contigo mismo. Esto requiere creatividad, trabajo, y una vez más, tomar riesgos.

•    Finalmente, haz lo que te apasiona. Las personas que hacen lo que les apasiona ya tienen la mitad del éxito asegurado (la mitad que no es monetaria, claro está). El camino al éxito está lleno de lecciones, riesgos, tropezones, pero sobre todo, trabajo duro. Las personas que hacen lo que más les gusta trabajan menos horas al día porque lo que hacen no lo cuentan como trabajo. Una persona a la que le fascina la música no contará como trabajo las horas que pasa ensayando, escribiendo, afinando sus instrumentos, o tocando. Para él, el trabajo son las horas que tarda imprimiendo facturas, repartiendo publicidad para su música, hablando con gerentes de lugares para tocar. Además, si te dedicas a algo que te gusta, cuando lleguen los tiempos duros y las pruebas que te pone la vida (y siempre van a llegar) estarás más motivado para enfrentarlos y no te rendirás tan fácil. Además, recuerda que el éxito no sólo se mide en dinero, si así fuera, estarías en el crimen, la política, o la prostitución.

Esta es mi guía para el éxito. Implementarla requiere un esfuerzo y un riesgo. Aun si no la implementas completa, espero que te haya hecho reflexionar un poco.  Si tienes algún comentario, postéalo, me encantaría leerlo.

El Martes a las 5

Una amiga gringa llegó a vivir a México hace unos cuantos meses. Como cualquier extranjero que llega a un país, tuvo que aprender a hacer las cosas de la manera local. Muchas veces esto es fácil y se puede aprender copiando lo que hacen los demás o preguntando. Sin embargo hay cosas que son tan intrínsecas de cada cultura que uno asume inconscientemente que son iguales en todo el mundo. Ella tuvo que aprender que en México tenemos el síndrome que yo llamo “el martes a las 5.¨

Todo empezó cuando fue a una tienda a encargar algo. No me acuerdo qué fue pero digamos que fue a arreglar unos zapatos. Le preguntó al encargado cuando podría pasar por ellos. La respuesta fue:

“El martes a las 5.”

Como buena gringa, sacó su agenda electrónica y apuntó que tenía que pasar a recoger los zapatos el martes a las 5 y se fue con la idea de que los zapatos iban a estar el martes a las 5.

Pues bien, regresó por sus zapatos el martes a las 5 y ¡oh, sorpresa! resulta que los zapatos no estaban listos.

“Pero sin falta están listos el viernes a las 3.”

Ella se fue creyendo que ese martes había ocurrido alguna situación extraordinaria y que a causa de ésta sus zapatos no habían quedado listos. Apuntó en su agenda que sus zapatos estarían el viernes a las tres. Inclusive puso una alarma para no llegar tarde.

Pues bien, resulta que llega el viernes a las 3 y ¡zaz! otra vez los zapatos no están listos.

Entonces, dejó de creer que el martes había sido una excepción y empezó a creer que la zapatería en cuestión era un lugar excepcional en el que el servicio no quedaba a tiempo, tal vez por ser nueva o por algo así.

Sin embargo, después se dio cuenta de que el síndrome del martes a las 5 no sólo se daba en esa zapatería, sino también en la tintorería, en la lavandería, en la ferretería, en la panadería y en casi cualquier sitio en que el trabajo se entregaba en otro día.

Otra historia, de los pocos comediantes originales que hay en México está Teo Gonzalez. No sólo es muy gracioso, sino es de los únicos cuenta chistes nuevos y no recicla los mismos que contaba Paco Stanley en los ochentas.

Pues bien, tiene un chiste donde una persona va a comprar un traje y el sastre le dice que el traje quedará listo el viernes. Regresa la persona el viernes por su traje y se sorprende de que, efectivamente, su traje está listo, a lo que el sastre le contesta:

“Está usted en México señor, y si se le dice que el viernes está listo, el viernes está listo.”

Ante esto, la mitad de la audiencia ríe y la mitad hace un “aaaaaah” de incredulidad.

Es muy buen chiste porque hace reír al mismo tiempo que critica nuestra falta de compromiso. ¿Acaso no sería genial si el martes a las 5 realmente fuera el martes a las 5?

Y no lo digo para que quedemos bien con los extranjeros. ¿No mejoraría nuestra vida propia si no tuviéramos que dar diez vueltas para el mismo encargo, si no tuviéramos que confirmar lo que ya quedamos de antemano, si no dudáramos de si alguien va a llegar o no, si pudiéramos planear un evento para 150 personas que empezara a las 3 de la tarde con la certeza de que van a llegar 150 personas a las 3 de la tarde y no 100 o 200 a las 5 de la tarde? ¿No te gustaría que si una persona te dice que puede hacer un trabajo es porque de verdad lo puede hacer, en lugar de “pus yo creía”? ¿O que el presupuesto de $14,000 que te piden para un trabajo realmente sea de $14,000 y no “es que a la mera hora se tuvo que comprar más material”?

No creo que sea tan difícil cumplir nuestra palabra. Bueno, de hecho sí. Sí es difícil porque por años hemos vivido y fomentado una cultura donde nuestra palabra es flexible y cambiante, donde se acepta mejor un “a ver” que un “no puedo” o un “no quiero,” donde cambiamos nuestros compromisos según nos afecten las circunstancias en lugar de cambiar las circunstancias para respetar nuestros compromisos.

Yo creo que la solución es en la toma de conciencia de las consecuencias de nuestros actos para con otros. Parece un concepto fácil pero es difícil de grabar.

Te invito a que te quites el síndrome del martes a las 5. Tal vez no cambies a México pero cambiarás tú y afectaras positivamente a la gente que está a tu alrededor. Y si tienes hijos, te invito a que les inculques una vida sin el síndrome del martes a las 5, porque ellos sí pueden cambiar a México.

PD. Además del síndrome del martes a las 5, mi amiga gringa descubrió que en México “en dos semanas” significa “no lo tenemos.”

Los Otros Haití

Hay eventos que se repiten de una manera u otra y por alguna razón no llegan a involucrarnos verdaderamente. Son la noticia de una semana y luego desaparecen de nuestros recuerdos para siempre. A veces son espectáculos como los Oscares o eventos deportivos como los Juegos Olímpicos. Otras veces son desastres naturales como terremotos, huracanes, o inundaciones.

En mi caso, fue el terremoto de Haití.

Tal vez fue que ahora soy más sensible, aunque probablemente sea que la paso todo el día enfrente de la computadora perdiendo el tiempo. En cualquier caso, viví y sentí el horror de Haití más que ningún otro desastre.

Al irme enterando de las condiciones de Haití, sentí que abajo del terremoto y de la inmensa tragedia que causó, se escondía una tragedia que era más sutil, pero no menos triste: el fracaso de todos nosotros como humanidad.

Imaginemos por un momento que no hubo terremoto, que no hubo miles de muertos y que los edificios y las instituciones siguen tal y como estaban antes del terremoto. Aún así, Haití sería un país carente de los servicios más básicos. El haitiano de antes del terremoto no tenía trabajo ni electricidad ni agua potable. Sus hijos estaban desnudos y enfermos y muriéndose de hambre. En las calles, la gente moría a cada rato. Ya sea por enfermedad o por hambre, o por violencia criminal o política. La atención médica era pobre y había sobre todos, muchos niños quemados. Había tres universidades en todo el país y la mitad de la población no sabía (ni sabe) leer ni escribir. Por si fuera poco, no hay tierra para arar y las tormentas tropicales traían su propia ola de destrucción.

Y sin embargo, ¿quién sabía todo eso? ¿Antes del terremoto, quiénes sabían siquiera donde estaba Haití y cual era su capital? ¿Quién sabía de esta vida de carencia y pobreza que llevaban?

Una de las cosas que me causaron más impacto es que en Haití se solían vender pasteles de lodo. Eran pasteles hechos de lodo que se vendían a precios baratísimos y que las madres compraban para darles a sus hijos y hacerles sentir que estaban comiendo algo. Literalmente pagaban por comer lodo.

¿Cómo una tragedia de esa magnitud puede pasar desapercibida? ¿Cómo podemos como seres humanos permitir este tipo de situaciones en otros seres humanos?

Lo que también me puso a pensar, ¿cuántos otros Haití hay en el mundo, lugares en condiciones terribles que sean una bomba de tiempo esperando estallar como Haití? Entre las cosas que me enteré es que Haití está en el país 149 de 182 países en el índice de desarrollo humano según las Naciones Unidas. ¿Significa entonces que hay otros 33 Haití donde las madres les dan panes de lodo a sus hijos para espantar el hambre? ¿Otros 33 lugares que esperan una catástrofe que cobre miles de vidas para que el mundo les preste atención?

Afortunadamente, los comentarios de personas negativas son pocos, aunque me da tristeza que uno en específico siga apareciendo una y otra vez en los foros de opinión mexicanos: el del barco que regresaron los haitianos hace unos años.

Yo creo que no se vale sacar a relucir un error del pasado, especialmente ante la magnitud de la tragedia. Primero, esa fue una decisión del gobierno de Haití y no necesariamente refleja el parecer de todos los haitianos. Es como si te detuvieran en la calle y te reclamaran que es tu culpa que Calderón subió veinte mil impuestos este año. Estoy seguro que más de un haitiano con frío hubiera querido que llegara ese barco.

Además, tomemos en cuenta tanto la ignorancia (debida a la falta de recursos) del pueblo haitiano y la cantidad de mala información que hubo sobre la epidemia de la gripe porcina en México. Inclusive en México, donde hay mucha más educación y alfabetización tenemos universitarias que leen horóscopos, imagínate un país donde sólo la mitad de la población puede leer y escribir. Inclusive recuerdo los reportes de los autobuses y carros con placas del DF apedreados en la carretera a Acapulco por miedo a que los chilangos los fuéramos a contagiar.

Tercero, no fue una decisión tan ilógica. Si tu país no tiene hospitales ni servicios médicos de calidad, ¿realmente lo querrías exponer a una pandemia que está matando a los mexicanos como moscas? Al menos esa era la imagen que parecíamos dar en las noticias de todo el mundo, como me di cuenta cuando me llegaron correos de Francia y Pakistán preguntándome si yo y mi familia estábamos bien.

Afortunadamente, la gente de todo el mundo ha demostrado, ahora sí, su humanidad ante la tragedia, y la generosidad se ve por todos lados. En la embajada de Haití en México ya no tienen lugar para poner toda la ayuda que han recibido, y en la Cruz Roja Mexicana las calles se congestionan de tantos carros que van a llevar ayuda. No hay falta de voluntarios para separar, clasificar, y empaquetar todos los víveres, medicinas, y agua que llevan. Es un espectáculo que levanta un poco el ánimo después de ver las tristes imágenes en la tele y en Internet, sobre todo cuando se piensa que ese espectáculo se repite en varios estados de la república y en varios países del mundo. Hay quienes cooperan en especie, quienes cooperan en dinero, y quienes no tienen más que sus manos y su tiempo y lo dan. Están los que hacen guardia y empaquetan y los que donan a través de Internet. Cada quien pone su granito de arena.

¿Será suficiente? No lo sé. Las necesidades de Haití son mayúsculas y la capacidad de su infraestructura para distribuir ayuda, de por sí débil, está destruida. Al final salvaremos a los que podamos salvar y morirán los que tengan que morir y tendremos que perdonarnos por haberles fallado. Yo creo que la prueba va más allá de hoy. Haití tendrá necesidad hoy y mañana y la semana que entra y el mes que entra y el año que entra y la década que entra. ¿Este desastre será la noticia de está semana y será reemplazado y olvidado la semana que entra?

¿Y qué pasará con los otros 33 Haití? ¿Dejaremos que sus niños coman pasteles de lodo? ¿Y los miles de micro Haití que hay en México, en Guerrero, en Oaxaca y otros lugares donde, ahí también, la vida no vale nada?

Espero que después de la catástrofe y la reconstrucción, los haitianos puedan por fin valerse por si mismos y crearse el destino que se merecen, igual que todos los demás pueblos. Y espero también que la situación cambie en todos los Haití del mundo antes de que se repita otro 12 de enero del 2010. Me gustaría decir que tengo la solución de cómo se lograría eso, pero la verdad es que no. Tan sólo me queda ayudar en lo que pueda.

Termino con una frase que se me ocurrió en estas fechas.

“Los rezos y los minutos de silencio son buenos. Las donaciones son aún mejores.”

No, no es cierto, termino mejor con una página de Internet donde pueden donar, así como con la dirección de la cruz roja.

Organización Desde Haití con Amor

http://www.forhaitiwithlove.org/

Dirección Cruz Roja Mexicana en el DF (en Polanco)

Juan Luis Vives No. 200. Col. Los Morales

Cuenta Bancaria Cruz Roja Mexicana.

Bancomer, cuenta 0404040406, sucursal 686.

CLABE interbancaria 012180004040404062

Esta semana, Haití me tocó el corazón. Espero que también toque tu corazón.